Septiembre 13, 2021

La información, planificación y comunicación son claves para reducir el impacto de los huracanes en la familia y el negocio

Alfredo Báez, primer vicepresidente y presidente de FirstBank Insurance

La actividad ciclónica para este año está entre 13 a 20 tormentas, de las cuales tres tienen el potencial de convertirse en huracanes mayores, según ha pronosticado la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). Esto representa para Puerto Rico una amenaza considerable, por lo que resulta imprescindible que, tanto un negocio como una familia, cuenten con un plan de manejo de emergencia y un plan de manejo de riesgo.

Los comercios y las familias deben prepararse con anticipación a la temporada pico de huracanes para minimizar daños potenciales en caso de que alguno de los peligros asociados al huracán (fuertes vientos, marejadas ciclónicas, derrumbes y/o inundaciones) les afecte directamente.

Previo al huracán María, alrededor de un 65% de los negocios no contaba con un plan de emergencia, pero lo más preocupante es que hoy día ese número ha incrementado a un 75%, a pesar de la devastadora experiencia que dejó el fenómeno atmosférico, según los informes de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

El plan de emergencia nos ayudará a compartir información con empleados, clientes y/o familiares antes, durante y después de una emergencia. Es una guía que servirá para identificar los riesgos relacionados con desastres naturales, tecnológicos o aquellos causados por el ser humano y definir cómo manejarlos. En este documento se puede plasmar el manejo de la planificación y distribución de los artículos de primera necesidad, el plan de comunicación y las herramientas que se utilizarán para recuperar la pérdida de información vital para el negocio. Se recomienda una revisión anual, que debe discutirse con los empleados y/o familiares.

Por su parte, el plan de manejo de riesgo incluye el análisis detallado de cada peligro para el negocio y la identificación de fuentes para financiar la recuperación, entre otros aspectos. En este proceso intervienen compañías que pueden apoyar al negocio y/o familia para la compra de una póliza de seguro que provea el dinero necesario al momento de llevar a cabo una reclamación. Los seguros son una herramienta de financiamiento que nos permite transferir los riesgos asociados al negocio y al hogar.

Es importante repasar los deberes del asegurado al momento de realizar una reclamación. Entre estos, notificar la pérdida en un periodo razonable o el determinado en el contrato de la póliza, proteger la propiedad para que no sufra aún más daños luego de la emergencia y llevar un registro de los daños.

Asimismo, en lo que sea posible, se deben evitar estos cinco errores comunes:

  1. No adquirir un seguro por inundaciones
  2. No guardar fotos o recibos de compra
  3. Mantener el mismo límite asegurado todo el tiempo (al menos debe revisarse cada dos años para notificar al seguro si hubo cambios en la propiedad, adquisiciones y/o mejoras)
  4. Tratar de comprar una póliza el día antes del anuncio de una tormenta (una vez surge el boletín de aviso de tormenta, las compañías de seguro cierran el mercado)
  5. Esperar la emergencia para trabajar el plan

Llevar a cabo estas prácticas contribuirán a fortalecer aún más la forma en que reaccionaremos a los futuros fenómenos atmosféricos.

 

Miembro FDIC.